El sabor profundo de la tierra
Todo comenzó con un recuerdo: el aroma dulce y silvestre de los campos de Michoacán al amanecer. Hace dos años, decidimos que ese aroma no podía quedarse solo en nuestra memoria; teníamos que traerlo al asfalto y al bullicio del Centro Histórico de la Ciudad de México.
Casa Arándano no nació en una oficina, nació en la cocina de casa, entre manos manchadas de color púrpura y el deseo de honrar a los productores de nuestra tierra. Entendimos que el arándano no es solo un ingrediente; es un símbolo de paciencia, de salud y de la riqueza que brota de nuestra cultura.
En un mundo donde todo es rápido, desechable e industrial, nosotros elegimos ir lento. Nos instalamos en la calle República de Guatemala 17, no solo para vender postres, sino para crear un refugio de honestidad. Cada receta que horneamos es un diálogo entre la tradición michoacana y el pulso moderno de quienes, como tú, buscan algo real en lo que creer.
No somos una gran corporación, somos un taller artesanal que cree en la amistad, en el respeto por el origen y en la magia de un postre hecho desde cero. Dos años después, nuestra misión sigue siendo la misma: que cuando pruebes uno de nuestros frutos rojos, no solo sientas el dulzor, sino también el esfuerzo del campo, la frescura de la cosecha y la calidez de un hogar que siempre tiene las puertas abiertas para ti.